El sector del ladrillo no es ajeno a la innovación y la búsqueda de nuevas formas de venta, promoción y, por supuesto, construcción. Por ello, hoy os vamos a hablar de algunas fórmulas diferentes a la construcción tradicional. La diferencia entre autoconstruir y autopromover varía en algunas cosas, pero comparten poder adquirir una vivienda a precio de coste.

Pero el coste no es la única disparidad entre estas dos formas de adquirir una vivienda por ello definiremos en qué consiste cada una de ellas, cuáles son sus ventajas y características y así podremos escoger en función de la que más nos interese.

Diferencia entre autoconstruir y autopromover una vivienda, ¿cuál nos conviene?

Hasta hace poco lo habitual en el mundo inmobiliario era la construcción tradicional, es decir, comprabas el piso o vivienda a un promotor y éste se ocupaba de la construcción y demás. Digamos que lo único de lo que tenías que preocuparte era de pagar la vivienda, que no es poca tarea.

Sin embargo, con el paso del tiempo y la crisis la forma de adquirir viviendas ha cambiado y han surgido formas más económicas de comprar una vivienda que el sistema tradicional. Algunas de estas fórmulas son la autoconstrucción, comprar bajo plano, crowfunding, etcétera.

Un sistema que ha demostrado funcionar muy bien de entre estas opciones citadas anteriormente es la autoconstrucción. Dentro de este sistema se podría encuadrar las casas de madera, las casas modulares de hormigón aunque tienen sus diferencias y particularidades.

Pues bien, vamos a hablar de la autoconstrucción y autopromover:

El proceso de autoconstrucción

A grandes rasgos se puede decir que para realizar el proceso de autoconstrucción necesitas un terreno, un proyecto, dinero para llevarlo a cabo y un arquitecto y obreros para ejecutar la obra. Esto evidentemente tiene sus ventajas y desventajas, pero lo mejor digamos es que puedes hacerlo todo tú si adquieres los informes urbanísticos y registras la propiedad.

Una vez tienes luz verde del municipio donde está el terreno ya puedes ejecutar la obra, eso sí, ten en cuenta que cada municipio te puede pedir una serie de requisitos diferentes a la hora de aprobar el informe urbanístico. En este papel va reflejado toda la documentación e información de la parcela donde vas a construir así como el tipo de las cesiones, las cargas por urbanización y demás detalles valiosos.

Una vez lo tienes aprobado es hora de analizar cómo vas a hacer la casa, la distribución de los materiales, escoger los metros cuadrados, diseñar las habitaciones y el resto de detalles importantes, es decir, toca desarrollar el proyecto y el anteproyecto que se encarga de especificar el reparto de usos y todo lo referente a la configuración de los acabados y materiales externos de la casa.

Para ello se incluye toda la documentación en un plano a escala con un avance del presupuesto para que nos hagamos una idea de cuánto nos va a costar todo el proyecto.

Digamos que tienes que ocuparte de todo tú mismo, aunque la casa la hagan otros.

Esto es lo referente en cuanto a la autoconstrucción, ahora toca hablar de la autopromoción.

El proceso de la autopromoción

Para que te hagas una idea desde el principio digamos que la autopromoción es una forma de ejecutar una vivienda, en el que tú tienes el papel de promotor, pero ejecuta la obra una entidad gestora a la que le das poderes para realizar el proyecto. Eso sí, para adquirir la vivienda debes formar parte de un grupo de gente interesada en la adquisición de la misma denominado comunidad de propietarios, ¡ojo!, no confundir con una cooperativa, no es lo mismo. 

Nunca pierdes el papel de dueño ni de promotor, pero no desarrollas la obra ni te ocupas del papeleo ni nada de nada, todo el trabajo sucio lo hacen por ti. Pero vamos por partes para explicar cómo funciona.

  1. Primer paso, decides que quieres una vivienda de esta forma y estudias los proyectos que existen y son de tu interés. Ten en cuenta que estos proyectos están a la venta en plataformas como la nuestra. En estas páginas hay unos proyectos que cualquier persona puede elegir y acceder a ellos para vivir. Dependiendo de la casa y el proyecto puede formarse un grupo más o menos mayor de promotores llamado comunidad de propietarios con los que compartes los gastos del proyecto.
  2. Una vez elegido el proyecto es hora de firmar el contrato de adhesión a la comunidad. Para ello, debes firmar un contrato enfrente de un notario. Debes tener en cuenta que cada comunidad de propietarios tiene unas normas diferentes que vienen especificadas en los estatutos de la misma. A diferencia de una cooperativa, la comunidad no tiene el concepto de figura jurídica, por lo que el trámite de papeles es más rápido y sencillo. El problema es que aunque no tenga esa figura jurídica renuncias a parte del poder para dárselo a una entidad gestora que se ocupa de realizar todo el trabajo sucio y ejecutar la obra. Y cuando decimos todo, es todo. Tú sólo miras y ves.
  3. El tercer paso, una vez firmas el contrato de adhesión del proyecto,  se debe completar la comunidad para que el proyecto sea viable y se pueda pagar todo.
  4. El siguiente paso es comprar el solar o terreno donde se va a llevar a cabo la obra y esperar a que este se declare óptimo para construir.
  5. Después de recibir luz verde del municipio para ejecutar la obra al recibir el informe urbanístico, es hora de comenzar la obra y realizar todos los papeleos. De esto se ocupa como hemos comentado antes la entidad gestora que se ocupa de todo, desde el registro, hasta la ejecución y compra de los materiales al seguimiento de la obra y su ejecución.
  6. Esperar a que la casa esté acabada y disfrutarla.

En resumen, la diferencia entre autoconstruir y autopromover es que en ambos métodos eres el promotor, pero mientras en el primero tienes un papel más activo, en el segundo caso no tienes tantos quebraderos de cabeza y dejas todo en las manos de una entidad externa que se ocupa de todo. Esto evidentemente tiene sus ventajas e inconvenientes, por ello, debes pensar bien exactamente qué es lo que quieres antes de llevar a cabo la obra.

Eso sí, ya te anticipamos que en ambos casos te ahorras el papel de un promotor ya que lo haces tú y al hacer esto puedes ahorrar miles de euros en la obra, sea cuál sea el método que escojas. Después vendrán otros detalles como los materiales, el precio del solar, los metros cuadrados, etcétera, pero te puedes ahorrar de primeras en torno a un 20 o 30 % del precio en comparación con la compra de una vivienda tradicional.

Ah, se nos olvida que si tienes un solar puedes venderlo y formar parte de nuestra base de datos. Y es que a mayor base de datos de demandantes + viviendas a precio de coste = rápida venta del suelo.

Eso es todo, esperamos que si te has decidido a comprar una vivienda a precio de coste elijas una de estas fórmulas para adquirir una vivienda a un precio realmente competitivo. En el caso de que sigas interesado en seguir leyendo noticias del sector del ladrillo y de la autopromoción de viviendas no dejes de seguirnos.

 

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